jueves, 16 de octubre de 2008

Los colosos de Rodas


Como siempre tiene que haber gente que meta la pata, se ha presentado hace unos meses una teoría, según la cual, el coloso de Rodas no estuvo ubicado en el puerto de la ciudad, sino en una elevación cercana, llamada monte Smith. Pero ni Ursula Vedder ni todos los arqueólogos del mundo van a estropear el crucero a Los 400 golpes. Porque, después de El Periplo Americano, mi pequeño está viajando en barco por las costas europeas. Y una de sus primeras escalas la ha hecho en la colosal ciudad, donde ha sido retratado por un Tal Fernando Val (que también pasaba por allí). 
Mi versión alternativa es la siguiente: si en vez de un coloso los hombres del cincel hubieran trabajado un poco más nadie habría osado inmiscuirse en la discusión (a golpes, por supuesto) de dos titanes semejantes y todavía seguirían de pie. Como en la portada.

Yosemite


Yosemite, Yosemite. ¿Dónde coño está Yosemite? A mí me suena a árboles muy grandes, a refugios de montaña, a gargantas profundas (ejem), a monitores rescatando a despistados excursionistas, a tres millones de turistas al año (y un libro) y al oso Yogui (aunque viva en un parque de la competencia). 
Pues allí, al fondo del planeta, finalizó mi pequeño El Periplo Norteamericano. Muchas cascadas y demasiado aire puro para unos pulmones tan infantiles. Los 400 golpes echarán de menos el Nuevo Mundo pero nada más llegar a casa se embarcará en otra gran excursión europea. 
BYE USA BYE.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Puenteando


Quiten el libro de esta fotografía y coloquen una vieja camioneta con dos tripulantes: un hombre y una mujer. Él es alto y delgado y, en otras circunstancias, hubiera sacado la pistola en menos que canta un gallo. Pero ahora lleva puesto el uniforme de fotógrafo y va acompañado por una dama rubia, muy guapa e infeliz por su destino. Ambos viven una historia de amor imposible. Los 400 golpes no quisieron dejar EEUU sin pasar bajo uno de los puentes de Madison y derramar unas lágrimas como homenaje a los amores frustrados.  





viernes, 10 de octubre de 2008

Los 400 en buenas manos



Hagamos un alto en el periplo norteamericano y reconozcamos nuestros pecados: 

1. Los relatos son la periferia de la literatura.
2. Almería es la periferia de España. 
3. Algeciras es la periferia de España, de Andalucía, de los pueblos y de la humanidad
4. Miguel Ángel Muñoz (el señor que lee) escribe relatos, es almeriense y ha estado en Algeciras para hablar de El síndrome Chéjov.
5. Una reunión de tantas periferias no puede traer nada bueno. O sí. 

Para más información periférica: http://elsindromechejov.blogspot.com

jueves, 9 de octubre de 2008

Feo, fuerte y formal

Aquí está la primera foto del periplo americano: mi querida Sandra Balvín me envía un correo con un título sorprendente: «Foto John Wayme 2». Cuando rasgo digitalmente el sobre una de esas palabras que, por nadar en profundas fosas abisales, crees que nunca formarán parte de tus escritos, sube y sube hasta quedarse flotando en mi mente:
 
A T Ó N I T O

Así me he quedado cuando he visto hasta dónde ha llegado mi pequeño. A la casa natal del gran vaquero, el gran maestro de los golpes en la pantalla. 

¡Comienza el periplo norteamericano!


Han comenzado las andanzas por Norteamérica de Los 400 golpes. Bien acomodado en la maleta de María José y Jorge, se dispone en los próximos días a visitar los lugares más emblemáticos de EEUU. ¡Ya es el tercer continente al que viaja mi pequeño!

lunes, 6 de octubre de 2008

Made in Japan


Siguiendo el consejo de Sandra Balvín de «acercar el libro a los símbolos más queridos del escritor», María y Julia han llevado Los 400 golpes al restaurante Kaede del hotel Alfonso XIII, en Sevilla. Después de revisar monumentos, trenecitos en el centro de la ciudad, estatuas y hasta bares de caracoles, se han decidido por este espléndido local en el que ambas damiselas y el que suscribe pasaron una velada inolvidable, víctimas los tres (pero sobre todo él) del rigor y el orden que el personal del restaurante intenta siempre mantener en las mesas de los clientes.