miércoles, 21 de octubre de 2009

Fotografía de la buena


Este señor que aparece con modales de sacerdote es el gran fotógrafo José Luis Roca, que dejó las tierras del sur para triunfar en el Foro. Que sepan todos que juró ante los santos apóstoles de la literatura enviarme fotos de famosos, famosillos y rubias de bote, que tanto gustan a mi pequeño (las rubias, me refiero). También, cuando no haya otra cosa, de algún que otro político. 
Lo has prometido, Roca. 

domingo, 18 de octubre de 2009

Félix Romeo en Tres Rosas Amarillas



Fue en la librería Tres Rosas Amarillas, un hermoso albergue para celebrar aquelarres dedicados a los hermanos pequeños (que no menores) de la literatura. De maestro de ceremonias para el primer baile de mi jovencito Necesito llamar al Olimpo ejerció, ni más ni menos, el gran escritor Félix Romeo, el hombre que lo lee todo en España. De esta guisa posó para el blog de mi pequeño. Al amigo Félix le dedicamos el siguiente texto sobre el humor y la melancolía:

Federico Fuertes ha elegido dos temas como base para su literatura: el humor y la melancolía. Son dos platos contundentes, siempre que se sirvan en almuerzos diferentes. Porque intentar hacer literatura con esta mezcla resulta un empeño destinado a la  fatalidad. Algo así como café con mayonesa. El humor es propio de jóvenes, de viejos libertinos, de funcionarios, de presentadoras del tiempo en La Sexta, de niños comiendo helados... Nunca es propio de melancólicos. La melancolía, por su parte, aparece de manera destacada en soñadores, jóvenes que nacieron viejos, señores con levita, damas suspirantes o suspiradoras (según y dónde se mire), enfermos con afecciones bronquiales. Nunca, nunca es propia de humoristas. ¿Y de qué literatura es propia la mezcla de humor y melancolía? De cuál va a ser: de la practicada por Federico Fuertes, un escritor dispuesto a hacer todo lo posible por finalizar último en su propia carrera literaria.

On the road (una vez más)



Ya saben nuestros amigos que mi pequeño se plantó un día y dijo no, no y requeteno. Se acabaron los viajes, estaba harto el pobre de hacer kilómetros, necesitaba pasar las mañanas de solecito reposando en las hermosas repisas que los ingenieros deIkea diseñaron para su descanso. 
Pero claro, de todo se aburre el hombre. Y el libro, qué les voy a decir. Cuando le dije que iríamos a Madrid para presentar en sociedad a su hermano pequeño Necesito llamar al Olimpo, hizo el equipaje en un periquete y se vino con una disparatada pandilla a la capital del reino.
¿Adivinan qué hizo primero? Por supuesto: BAREAR.

lunes, 27 de julio de 2009

La crisis


Esta dama con la que se ha retratado mi pequeño es la que más sufre la crisis de toda Europa. Bueno, ella y mis golpes. Desde la mañana a la noche va y viene con su biquini, intentando convencer a los españolitos de que se líen la manta (o mejor, la toalla) a la cabeza y se vayan a Menorca, a Perú Mágico o a Misteriosa China. Por su insistencia, no parece que los resultados sean buenos. Y, ya saben, si la gente no viaja, mi pequeño se queda en casa y se aburre. De hecho, estamos pensando que agosto puede ser un buen mes para cerrar este blog. Y eso que tenemos una espinita clavada: todavía nos queda por visitar un continente, la Lejana Oceanía. ¿Podremos viajar hasta las antípodas antes de dar el carpetazo? Interesante cuestión.

jueves, 11 de junio de 2009

Bruuuuuuuuujas



¡Vean, vean el caballo! Interesadísimo en las historias de mi pequeño. Ni terrones de azúcar ni nada. Al bruto le interesan las historias que le susurra mi pequeño. Esto es brujas: ¡uuuuuuu! y también allí se ha desatado la pasión lectora cuando han llegado los golpes. Esta pareja, olvidando por unos instantes la exquisita educación norteuropea, se dirige hacia nuestra lectora para arrebatarle, si es preciso por la fuerza, su valioso ejemplar. 

Malas calles



El Dioni se ha hecho fuerte. Consiguió zafarse de la presión familiar y llevarse el libro a dar un paseo. Y miren donde aterriza. A la entrada del Barrio Rojo de Amsterdam. Allí, según relatan las crónicas: «las muchachas de los escaparates cogen unos rebotes impresionantes». Y digo yo: ¿qué hacen las muchachas en los escaparates? ¿Es la profesión de escaparatista la más demandada en Amsterdam? Y, otra cosa: ¿qué museo es ese que se ve al fondo de la imagen? ¿Qué significa ese dibujo de las hojitas en forma de palmera?
¡Ay, Señor, Señor, que dijiste a los apóstoles: mi paz os dejo, mi paz os doy! ¡Cuida de que no le pase nada a mi pequeño en esos antros de mala muerte!

Expreso de media tarde


A ver si termina de una vez el Dioni, parece estar pensando Begoña U. en esta fotografía. ¿Recuerdan a Mario, el de la anterior entrada? Bien, estos son sus papás y por fin consiguieron quitarle el libro en el trayecto Brujas-Lovaina (un uno en la quiniela belga, sin duda). A ver si mi pequeño va a causar discusiones familiares. 
Por favor, tengan paciencia con él.