

La hora del loco es esa en la que el tiempo no avanza, pero tampoco retrocede. Y bien loco hay que estar para hacer una fotografía al lado del Támesis en una noche de noviembre. Obsérvese el rigor, cercano al mortis, de las manos de la modelo y el temblor de los pobres púgiles, también ateridos con su escasa vestimenta. Los héroes, Cristina y Jose, nos han mandado estas fotografías con las dos esferas más importantes de la City: El gran Ojo de Londres y el gran Ben de la Torre del Parlamento. Una huelga de los controladores del tiempo británico nos impide saber a qué hora se tomó la fotografía. Una lástima.